Ha vuelto

•Febrero 20, 2009 • Dejar un comentario

Ha vuelto a empezar…. El oscuro y cubierto de lenguas incandescentras, pero ha vuelto a empezar. Lo veo e imagino el estruendo que habrá allá abajo desde el silencio de mi cabina. Lo que sigue ya lo conocemos… ¿Qué pasará esta vez?

He perdido

•Diciembre 15, 2008 • Dejar un comentario

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Perdido, estaba perdido. Lo había perdido todo. Aunque tampoco sabía el qué porque nunca llegué a conocerlo. Mi vida de había escapado en la distancia. Abducido por una necesidad de éxito y reconocimiento fui anteponiendo todo lo superfluo a lo que en realidad importa. Así, día a día, con cada “ahora voy“, con cada “en un segundo” o todos aquellos “hoy no puedo”, “salgo tarde”, con todo esto me llenaba de ego, de sensación de “responsabilidad”, de algo “bien hecho”, de “mártir” porque sabía que algo no estaba bien en eso pero pensaba que merecía la pena.

Ellos se fueron, pero ¿Cuándo? no lo se. Yo seguía embutido en aquella maldita fábrica de desilusiones en la que me metía todos los días. Desbordado por miles de fuegos y problemas. Azotado por un látigo que quería más, y aún más. Quería todo de nosotros, no dejaba hueco para algo de vida. ¿Vida, para qué? ¿Que aporta? ¡Trabaja! ¡Trabaja más! ¡Tenéis que hacer más! ¡Con esto no vale! Pero sin vida las cosas no funcionan, están muertas.

Es el siglo XXI pero nuestra “fabrica” recuerda día a día a aquellas inglesas de la era de la industrialización. Negra y mugrienta por los defectos. Matando día a día a sus “obreros”. Apretándoles más y más: qué puede pasar, que palmen ¿Y qué?

Y así, aplastado por un da a día horrible y deshumanizador, por unos gastos en constante crecimiento, me olvidé de vivir la vida, de hacer mi familia. Ellos se fueron o nunca estuvieron, no lo sé. Creo qu sí pero todo es confuso… Tengo que ir a trabajar, llego tarde, es importante.

Todo es como siempre allí, ese olor rancio y pringoso. Esas miradas huidizas e unos y otros. Ese murmullo de qué pasará hoy y el peor ¿Qué va a pasar en enero?

Las máquinas chirrían. Sus engranajes llevan años sin engrasarse y hacen un ruido espantoso para apenas producir ningún resultado. Pero parece que nadie lo ve. Todos miran como sale esa ridícula pieza, después de eones ¡una pieza! ¿Para qué servirá parecen preguntarse? Pero apenas tienen tiempo, el látigo del jefe les calienta el culo ¡Vamos, usarla! ¿Para qué. resuena en sus cabezas? Pero la cogen y se ponen todos en movimiento. Parece que hacen algo, incluso parece que hace mucho. Parece.

Yo me vuelvo a encerrar. Allí “sólo” me aplico en mi máquina infernal de los mil conductos por los que me llegan todas esas quejas y las remito por el conducto correspondiente, no sin antes adelantar mil explicaciones y disculpas. Acciono las pesadas teclas y configuro el ingenio mecánico para que genere la respuesta deseada. Pero todo se apoya en esas máquinas que chirrían y chirrían. Ese chirrido ya está dentro de mi cerebro. Ya no sale. Ya no se si está sólo en mi cabeza. Pero lo oigo retumbar y hacer vibrar toda la instalación solo para dar ese resultado: tres. Ya lo tengo, tres. ¡Eso es! Lo envío por el conducto correspondiente y rezo por que ese conducto me deje en paz unos días.

Y así, día tras día. Tanto se activan los conductos que me tengo que llevar muchos a casa, para revisarlos y poder colocarlos adecuadamente al día siguiente. Creo que mi familia me miraba. Al principio asentían y se admiraban de lo concienzudo de mi trabajo. Luego debieron advertir lo que yo no quería aceptar: no servía para nada. Los conductos acababan volviendo a casa al día siguiente, otra vez.  O incluso más conductos.

O advirtieron que en realidad me era más cómodo “tener” que llevármelos que tener que enfrentarme a sus necesidades y atenciones obligadas. Que me escondía en un trabajo desbordante por miedo a no saber qué hacer con ellos.

Algo debió ser.

Ahora los ruidos graves de los conductos que reviso en casa resuenan por las habitaciones vacías. En mi cabeza sigo oyendo el chirrido continuo de las maquinas de la oficina. Y mi cara empieza a reflejar esa expresión:

¿Para qué sirve todo esto….?

Déjà vu

•Mayo 2, 2008 • Dejar un comentario

Recuerdo haber soñado que miraba por una ventana alta mientras llovía. Podía ver árboles y montañas. Soñaba que vivía allí con ella. Era una ventana como esta. Puedo ver lo que ví.

Me habré liado con estos pensamientos mil veces. Pero es verdad, lo soñé. Como también soñé que viviría siempre con ella y lo haré.

¿Cuántas cosas he vivido una y otra vez? Esos sueños recurrentes o por capítulos ¿No será esta vida uno? A veces lo pienso. Dormir es una experiencia turbadora a veces. Esas veces que te levantas y medio recuerdas cosas. Yo recuerdo los truculento de los sueños aunque no los recuerde en sí. Recuerdo cómo “retomo” historias de otras noches, de noches de hace años, y estas siguen, continúan un poco más esa noche. Es una sensación a veces escalofriante. No recuerdo lo que ocurre en ese sueño pero si recuerdo perfectamente que es recurrente. Que volveré a él. Como vuelvo todas las mañanas a coninuar mi vida un poco más ese “día”.

Quizás pueda acabar eligiendo uno de todos. El mejor, quizá. Me conformo con poder escribirlos ¿Estaré escribiendo en el otro?

la ciudad de la ventana

•Marzo 31, 2008 • Dejar un comentario

ciudadTodo era La Ciudad. No había nada más. Oscura y alta. La miraba constantemente desde mi ventana. Las nubes engullían los edificios que por altura trataban de escapar de la propia ciudad. Todos iguales de estirados y grises. Grises como el cielo que había estado siempre cubierto de nubes, que yo recuerde.

No recuerdo haber salido de la habitación ¿Lo he hecho? Solo recuerdo mirar por la ventana, sólo eso. Y el ruido de las luces junto con las gotas de la lluvia de cada rato golpean en abanicos constantes la ventana.

¡Quisiera saltar! Volar por encima de esta ciudad que me subyuga. Dejarme caer al abismo de abajo. ¿Abajo? ¿Qué hay abajo? No lo recuerdo. Es oscuro. ¿Cuánto abajo es abajo? Tampoco lo recuerdo.

Pero la ventana no se abre, no se rompe. No lo he probado pero lo sé. Solo tengo la habitación y la ventana. La habitación es toda ella marrón tirando a verde, sin detalle, sin nada, sólo un color. En realidad tiene que haber algo ya que a veces me siento en la silla y miro el suelo pero enseguida vuelvo a mirar por la ventana.

Hay una luz que falla en el techo pero las que me atraen son las de fuera, las de los edificios, las que se pierden en el cielo. ¿Como puedo subir? Si no puedo bajar ¿Podré subir? Por la ventana no, claro.

Tengo frío. Voy a dormir. A lo mejor mañana la ventana si se abre.

la vida….

•Marzo 29, 2008 • Dejar un comentario

lavidaLlueve, llueve mucho. La lluvia parece una cortina, es espesa, corre sobre las rocas del cañón. El cielo oscuro, extraño a nuestros ojos, nos recuerda a la Tierra. Las rocas son duras, jóvenes, impetuosas. El cañón es oscuro, estrecho y profundo. No se ve el fondo. No queremos bajar. Nuestra respiración es lo único conocido aquí, el resto nos empuja a irnos, a huir, pero a la vez nos atrae nos llama, hay que que seguir buscando, puede que aquí si. Puede que ahí si haya algo especial, después de tantos mundos, después de tanta búsqueda. Puede que aquí si que encontremos algo. Algo especial.

Ahí, en ese saliente de la roca, agarrada para no ser arrastrada por el agua que corre como una cascada. Asomando lo mínimo para que la poca luz que atraviesa la densa atmósfera le de energía. Allí estaba.

Una brizna verde, una pequeña luz de vida. Pequeña, débil y sola. Pero fuerte, fuerte como es la vida en el universo. Tozuda, insistente, recurrente. Sobreponiéndose a todo para aparecer como sea. En el sitio mas insospechado, aquí.

Hay esperanza. ¡Por fin!

¿Qué es esto?

•Marzo 29, 2008 • Dejar un comentario

Mis imágenes mentales, mis mundos lejanos, mis sonidos extraños, mis historias extraterrestres. Todo menos yo.

Esto creo que va a ser mi rincón privado. Tengo desde pequeño una inquietud, me asaltan imágenes evocadoras, se me ocurren historias cortas sin sentido ni conexión. Tengo sueños por capítulos… Y creo que ya va siendo hora de intentar escribirlos, describirlos o incluso dibujarlos…. Espero no defraudarme.